Un importante hito se llevará a cabo en el espacio este viernes cuando el satélite de seguimiento meteorológico Aeolus, de la Agencia Espacial Europea (ESA), regrese a la Tierra de manera controlada y asistida. A diferencia de la práctica habitual de dejar caer los satélites sin control, los ingenieros y controladores de misión dirigirán a Aeolus para que se estrelle en el océano Atlántico, evitando riesgos innecesarios.
Con un peso de más de 1,3 toneladas, este satélite fue lanzado en agosto de 2018 con el objetivo de registrar las corrientes de viento de la Tierra durante tres años, convirtiéndose en el primero en realizar esta tarea. Sin embargo, su misión se extendió hasta casi cinco años debido a su valiosa contribución a los pronósticos meteorológicos y los modelos climáticos, gracias a su sofisticado radar láser de viento basado en el efecto Doppler.
El reingreso controlado de Aeolus es un paso crucial para evitar los riesgos asociados con el regreso descontrolado de satélites difuntos. Normalmente, estos objetos espaciales caen en espiral hacia la Tierra, y aunque la mayoría de su masa se quema durante el ingreso atmosférico, alrededor del 20% puede sobrevivir, presentando un riesgo potencial para áreas pobladas.
Regreso asistido para disminuir riesgos
Al aprovechar los restos de combustible del satélite, la ESA asegura que el riesgo de daños causados por escombros se reducirá significativamente. De hecho, el riesgo de ser golpeado por los escombros del Aeolus es tres veces menor que el de ser golpeado por un meteorito mientras caminamos por la calle.
Este reingreso controlado también permitirá a la ESA recopilar datos valiosos para futuras misiones y demostrar mejores formas de terminar con la vida útil de un satélite en un momento en que la Tierra enfrenta el desafío de lidiar con alrededor de 100 toneladas de desechos espaciales creados por el ser humano cada año.
El objetivo es que los escombros del Aeolus caigan en una amplia franja del océano Atlántico, donde se hundirán en aguas profundas, sin causar daños ni afectar a ninguna población. Desde que concluyó su misión el 19 de junio, los operadores de control de la ESA han estado monitoreando de cerca el descenso del satélite, realizando maniobras críticas para controlar su trayectoria.
Este viernes 28 de julio, la maniobra final guiará al Aeolus desde una altitud de 190 kilómetros hasta 150 kilómetros, momento en que el satélite entrará en contacto con la atmósfera y ya no responderá a comandos adicionales.









